Jesús fuente de esperanza

En el receso de Cuaresma de la Comunidad Pastoral de Sant Andreu, en Sant Pere de les Puel·les, el pasado 28 de febrero, el padre capuchino Josep Manel Vallejo nos invitó a adentrarnos en la personalidad de Jesús. Una personalidad diferente a la nuestra por su condición de experimentar su Padre (Abba).

El mesianismo de Jesús configura una personalidad muy diferente a la que los hombres concebimos en el mundo actual. Es un mesianismo pobre, discreto, paciente, humilde, liberador porque mira a las personas en su interior. Se fija en el que necesitan y sienten.

Por eso si leemos el evangelio encontraremos un Jesús que:

  • Es enviado para liberarnos hasta el punto de morir en la Cruz. Es decir primero ha experimentado en propia carne la lucha diaria por la justicia y dignidad humana y también los fracasos, y en consecuencia nuestra fragilidad.
  • Nos invita a formar UNA COMUNIDAD, como hizo él con los discípulos. Diversa, hecha de personas débiles, en ocasiones poco modélica, pero con el mismo núcleo que Jesús propone: CONMOVERSE, HACER EL BIEN, SERVIR Y CELEBRAR LA GRATUIDAD.

Para entender todo esto el ponente nos invita a leer y reflexionar sobre unos textos del evangelio individualmente, para compartirlo después.

Los textos fueron:

Lc 10, 30-37  El buen samaritano

Texto muy conocido que nos ayuda a conmovernos por el otro, socórrelo a pesar de las leyes humanas, la procedencia de la persona necesitada y nuestros prejuicios.

Jesús es libre ante la ley. Jesús viene a relativizar las leyes y las costumbres para que la única sintonía sea el Amor y el bien del hombre (Jesús ya ha experimentado el Amor de Dios como Padre nuestro)

La plenitud de la ley se basa en el amor porque el amor no tiene límites.

Lc 15, 11-32  El hijo pródigo

Dios Padre deja libertad a la persona para elegir el camino. Se entristece con su pérdida y se alegra y celebra cuando lo reencuentra, aunque las circunstancias no hayan estado justas.

Mt 20, 1-16  Los obreros de última hora

“Los últimos serán los primeros” frase que tantas veces hemos escuchado. Aquí Jesús nos cuestiona qué entendemos por verdadera justicia social, para llevarnos a la enorme generosidad de Dios. Él está despierto y atento a las necesidades de los otros y nos abre continuamente la puerta. Nosotros tenemos que ser sus colaboradores.

Lc 14, 15-24  El banquete de los pobres

Todos estamos invitados por Dios, pero ¿cuántas veces nos excusamos porque tenemos otras obligaciones?

Hace falta que seamos generosos y responsables al ser también nosotros quienes abrimos la puerta a todo aquel que no haya sido el “primer invitado”.

Todo esto lo extrajimos de la rica exposición por parte de los asistentes, experimentando que si hacemos plegaria y lectura del evangelio, estaremos más conectados con las ideas principales que sustentan nuestra Fe:

  • CONMOVERNOS - ESTAR ATENTOS A LAS NECESIDADES DEL MUNDO
  • SERVIR PROCURAR TRABAJAR POR LA DIGNIDAD Y LA JUSTICIA DESDE NUESTROS ÁMBITOS.
  • AMAR, PERDONAR Y PEDIR PERDÓN – DESDE EL CORAZÓN, DESDE NUESTRA FRAGILIDAD, SABIENDO QUE NUESTRO PADRE NOS ACOGE COMO NOSOTROS TENEMOS QUE ACOGER A LOS OTROS.

Todo esto que aparentemente parece sencillo, es a la vez muy exigente, pero el capuchino Josep Manel Vallejo nos dio mucha ESPERANZA, porque nos dijo que no tuviéramos miedo porque todo esto no está únicamente en nuestras manos, sino en las manos de Dios.

Por eso en una situación mundial tan compleja y una Comunidad Pastoral en camino, nos tenemos que sentir agradecidos por el CAMINO QUE NOS MOSTRÓ JESUCRISTO.

¡ESTE CAMINO ES NUESTRA ESPERANZA PARA HACER EL REINO DE DIOS!

Acabamos el Receso con una Eucaristía de Acción de Gracias.

Maite Puga

P.d. El ponente, al acabar, felicitó la Comunidad Pastoral por haber respetado el silencio para hacer la reflexión, y nos felicitó por la elevada participación de los asistentes.

Sant-Andreu-Paolomar
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