Cómo era de esperar, en la Catequesis, iniciamos la Cuaresma celebrando el Miércoles de Ceniza. Lo que no era tan previsible, pero fue una muy agradable sorpresa, es que se añadieron a nuestra celebración algunas abuelas del Tramat y algunas familias de migrantes a las cuales se invitó a participar a través del whatsapp y el grupo de acogida.
Fue una celebración ambientada en la propuesta del dibujante Fano, que nos hará de hilo conductor todas estas semanas cuaresmales. Una propuesta que nos recuerda que el tiempo de Cuaresma es tiempo de parar y reparar aquello que haga falta para llegar en “buenas” condiciones a la Pascua. Y esto hicimos, niños y adultos reflexionamos sobre aquello que tenemos que cambiar de nuestra vida para recibir mejor la buena noticia de la resurrección y también tomar un compromiso para mejorar.





Y este sábado, 1º de Cuaresma, hemos vivido la misa familiar KT+, haciendo la primera reparación en el taller, asegurándonos que el volante nos lleva en la dirección correcta, la del amor, el perdón y la compasión; dirección que nos marca claramente Jesús en el Evangelio, con sus palabras y su estilo de vida.
Equipo de catequistas











