El pasado sábado 8 de marzo, después de la misa familiar KT+, el grupo de jóvenes de la parroquia de Sant Andreu organizaron y dinamizaron la cena solidaria, colaborando con la campaña de Manos Unidas y escuchando testimonios de voluntariado.
Esta cena se inició con una pequeña dinámica de concienciación sobre la pobreza y la mala distribución de alimentos y recursos. Nos dividieron en dos grupos aleatoriamente. Cuando nos agrupamos, en uno éramos pocas personas y teníamos una mesa llena de comida. Y, en cambio, el otro grupo eran muchos y sólo tenían un único plato. Esta situación nos hizo reflexionar sobre qué podíamos hacer y como nos sentíamos las personas de los diferentes grupos. Todos llegamos al acuerdo que aquello era un paralelismo de nuestro mundo. Cómo podía estar todo tan mal repartido por el simple hecho de nacer en un lugar u otro. Entonces, el grupo con más platos, los repartimos con los demás.
Después de bendecir la mesa, y empezar la cena (una mandarina, un trozo de pan con aceite y agua) se inició la segunda parte del encuentro… La mesa redonda con los testimonios de dos experiencias de voluntariado, que a su vez, eran muy diferentes.
Por un lado, Emili Berbel, religioso de St. Josep Manyanet, que ya había concelebrado la misa, nos compartió su experiencia como misionero en el Camerún. Allí estuvo unos cuántos años poniendo la semilla de la Congregación donde poder acompañar los niños y nuevas vocaciones religiosas.
Por otro lado, la Gloria López y Gabriel Porcell compartieron su voluntariado, mediante la congregación de salesianos, en Ghana. Antes de viajar hacia allí, recibieron una formación de concienciación. Y una vez allí, colaboraron durante un mes en un casal de verano. La jornada la dividían en dos momentos; uno primero de dar clase y otro de juegos.
Las dos experiencias, a pesar de ser de carácter muy diferente, coincidieron en diferentes puntos de los cuales compartiré algunos. Un primero es que una vez estás allí, te das cuenta que aprendes más cosas que no las que pretendes, al menos en un inicio, que enseñarás. Otro, es que nos hacen falta pocas cosas para ser feliz, pero que cuanto más tenemos, más queremos y creemos que son esenciales. Y que, cuando uno vuelve a su “realidad”, se da cuenta que una parte de él quiere continuar conociendo más otras culturas, y maneras de vivir la vida.
Personalmente, y puedo hablar también por los participantes, ¡fue muy enriquecedor! Estas experiencias siempre interpelan el sentido de nuestro día a día y qué podemos hacer nosotros, por poco que sea, desde nuestra realidad.
Georgina Cascante
Cena solidaria a favor de la Campaña de Manos Unidas:







Missa familiar KT+










