Hoy nos hemos reunido toda la comunidad parroquial, para vivir de forma festiva y conjunta el inicio del curso 2024-2025. Un curso que ha empezado un poco accidentado, con la inspección arquitectónica del templo que nos ha hecho desplazar el lugar de la Eucaristía. Pero si miramos la parte positiva, la celebración de hoy, en un espacio más pequeño, más casero, en la sala polivalente de la escuela FEDAC, nos ha permitido sentir más proximidad. Agradecemos en la comunidad de San Andreu de las religiosas Dominicas que nos hayan acogido y nos hayan cedido este espacio.
La celebració ha girat entorn del lema d’aquest curs «Sembradors d’esperança en el món», i ens situa a cavall del lema del temps de la creació: Esperançar i actuar amb la creació i el lema que el Papa Francesc ha proposat per l’any del jubileu: Pelegrins d’esperança.

Porque como decíamos en el saludo inicial, la Esperanza del cristiano no es la esperanza de quien espera el autobús, que llega a la parada y espera y confía que el autobús llegará, en su hora con retraso, pero llegará; se sienta, la espera y cuando llega lo coge. La Esperanza del cristiano, se asemeja más a la del campesino, que espera y confía que la cosecha será buena, pero no se sienta a esperar que llegue la hora de cosechar; el campesino prepara la tierra, siembra, riega, poda, y cuando llega la hora de la cosecha, recoge los frutos de lo que ha sembrado. Así es la esperanza del cristiano, activa. El cristiano que espera y confía que el Reino de Dios llegará, trabaja para el Reino, alimenta su esperanza con la Palabra, con la oración, con confianza en Dios encarnado, en Cristo Resucitado y trabaja para vivir el Reino aquí y ahora, en el hermano, en el que sufre, en el migrante, en el desfavorecido, en la comunidad.
I això és el que ens proposem per aquest curs parroquial, ser «Sembradors d’Esperança», que les nostres accions comuniquin esperança, que fem créixer l’esperança en els altres. Això és el que anirem treballant en els diferents temps litúrgics per omplir el nostre cor d’Esperança, perquè només així la podrem escampar o encomanar.
Como signo de esto, en las ofrendas, los diferentes grupos parroquiales han ido presentando aquello que nos hace falta para sembrar, una azada, abono, semillas, la regadera, el cordel... acompañados de una vela para simbolizar esta luz que nos viene de Cristo y tenemos que hacer llegar a todo el mundo. Signo que prolongaremos con el huerto parroquial, que estrenamos y del que confiamos que tengamos una buena cosecha.




Esperamos, que todos juntos, lo sepamos llevar a cabo, que nos ayudemos los unos a los otros, como comunidad y familia que somos.
Teresa Baqueró



















